Del Gran Imperio Persa





Del gran Imperio Persa, rey nacido
para de color sangre vestir la piel,
a Móstoles, provincia del olvido
resucita el alma, renace el doncel.



Igual que el arcabuz de cierta estrella
cegó a Pablo camino de Damasco,
entre patrones que le hicieron mella
en Atocha ocho decidió abrir  frasco.




Y durmió en Italia, dos o tres meses,
entre cristianos, claveles blancos,
y romanos que follan con franceses.



Y en el silencio de la noche rezando un credo,
ante el altar, solo, vistiendo al hombre,
se le escapó del alma: tengo miedo.